La distracción de Toby

Toby era el perro más feliz del mundo: su dueño, Pablo, era la luz de sus ojos. Esperaba ansioso sus paseos por el bosque, donde jugaban y luego se echaban a descansar bajo el sol de la tarde. Sin embargo, durante una de sus siestas, Toby se distrajo con una ardilla y decidió seguirla. Caminó durante largos minutos, escondiéndose tras los árboles para evitar que lo viera. Era tal su determinación a atraparla que no fue consciente del paso del tiempo.

Finalmente, la ardilla llegó a su nido y se puso a salvo, frustrando los esfuerzos de Toby. Fue entonces que este último entendió que se había alejado demasiado y que el sol se estaba poniendo. Volvió tan rápido como pudo, guiándose con sus agudos sentidos, pero cuando llegó, su dueño ya se había ido. Esa noche no durmió. Triste pero con esperanza, continuó buscándolo hasta que sus patitas se vencieron y se desplomó sobre la hierba.

Después de varios días de vagar por el bosque, lo encontró una familia que estaba de pícnic. Toby estaba muy flaco y deprimido, pero los Fernández lo acogieron en su casa, le dieron un baño caliente y todo el amor del mundo para intentar que se animara. Como buen perro, Toby se mostraba muy agradecido, y poco a poco recuperó una vida activa. Sin embargo, no podía dejar de pensar en Pablo.

Pusieron anuncios en todas las redes sociales, colgaron carteles en las tiendas cercanas, hablaron con todos sus conocidos y familiares; pero tras varios meses de búsqueda, Pablo no daba señales de vida. Una noche, Toby salió al balcón y se quedó mirando las estrellas, pensando en su antigua vida, decidido a dejarla atrás de una vez. Era un perrito muy maduro para sus escasos tres añitos. Enfocado en su nuevo objetivo, se fue a la cama y se durmió profundamente.

Perro durmiendo sobre una manta


El timbre de la puerta lo despertó inusualmente temprano. Su cuerpo lo llevó hasta la puerta para repetir el eterno ritual de saltos y ladridos que dedicaba a cada visitante. Pero nada lo había preparado para esta sorpresa: ¡era Pablo, que finalmente había dado con uno de los anuncios y se presentó llorando con el deseo de volver a ver a su cachorrito!

Fue un día agridulce para todos, pero nadie se opuso a la decisión de Toby. Pasaron los años, y nunca una ardilla volvió a interesarle tanto como para separarse de Pablo.

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